viernes, 21 de agosto de 2015

¿Por qué mentimos?

Se dice que todos hemos mentido alguna vez…pero aunque nos excusemos diciendo que son mentiras piadosas, la pregunta es: ¿Por qué lo hacemos?

Se calcula que cada día oímos o leemos más de 200 mentiras.
Mentir no es simplemente el hecho de decir cosas que no son verdad, también se miente ocultando información, se puede mentir sin utilizar las palabras (sonrisas falsas, maquillajes que ocultan o disfrazan parte de nuestro cuerpo…)

La gente miente para quedar bien, para excusarse, para obtener lo que quiere, para no perder ciertos derechos, para dar una mejor imagen de sí misma, para no ofender o hacer sufrir a otras personas con la verdad, porque no saben o no pueden decir que no, para postergar decisiones, por temor al rechazo o al castigo.

¿Qué hay detrás de una mentira?
Se oculta una baja autoestima, inseguridad, falta de confianza en uno mismo, temor al rechazo,  vergüenza, miedo al castigo y a la crítica y también en muchos casos, un deseo de manipular al otro.

Hay cerebros que por su estructura son más capaces de mentir que otros: mentir es un aprendizaje que se inicia en la infancia.
El psicólogo Robert Feldman de la Universidad de Massachusetts (EEUU) expone que cuando las personas sienten que su autoestima se ve amenazada, empiezan a mentir.
La mentira provoca un gran esfuerzo para la persona que miente porque todo lo que dice y todos los hechos falsos explicados comprometen su futuro para siempre.

No olvidemos que el propósito de la mentira es engañar, evitar la perdida, obtener alguna cosa, no frustrarse, ser aceptado, ser creído…y cuando ésta se destapa, produce en la persona que  la descubre, sentimientos de rabia, dolor, desilusión y pérdida de confianza.

Hombres y mujeres mienten por igual, pero en general los hombres mienten para sentirse mejor con ellos mismos, mientras que las mujeres tienen tendencia a mentir para que otros se puedan sentir mejor.
Las personas extrovertidas tienen también tendencia a mentir más que los introvertidos.
David Livingstone filósofo de la Universidad de Nueva Inglaterra (EEUU) ha publicado el libro “¿Por qué mentimos?”. En él explica que mentir da ventajas; por eso dice que “mentimos de forma espontánea igual que respiramos o sudamos”. Expone en su libro que el ser humano es el único animal capaz de engañarse a sí mismo.

Vivir enredado en mentiras puede generar ansiedad y otros problemas afines, ya que obliga a mantener una personalidad falsa, estando presente el riesgo a ser descubierto y a que se desmorone toda la falsa estructura construida a base de falsedades.

Existen patologías psíquicas donde la mentira está presente en la vida del sujeto, son síntomas nucleares en los trastornos de personalidad antisocial y límite, ludopatía, cleptomanía, adicciones y otros trastornos que requieren tratamiento psicológico y en algunos casos también médico.

Hay diferentes clases de mentirosos, está el fabulador,aquel sujeto que está acostumbrado a mentir a toda costa, a lo grande y en todos los ámbitos de su vida y después está el sin vergüenza, que miente para conseguir objetivos que por él mismo no lograría o cree que no podría llegar a cumplir sus deseos y opta por el engaño.

Hay muchos casos de grandes mentirosos descubiertos, como el de una mujer de Barcelona que se hizo pasar por una  superviviente de los atentados del 11-S sin haber estado allí, o el caso de un hombre que fingió ser un preso del nazismo, y los que están en proceso de desvelo como ciertos políticos y demás personajes públicos que aparecen actualmente en los medios de comunicación.

¿Qué ocurre cuando sale la verdad?
Perdonar a un mentiroso y sobre todo volver a confiar en él requiere tiempo y empeño, incluso a veces es imposible llegar al perdón real,  ya que la confianza cuesta mucho de conseguir y la mentira la destruye por completo.

Y para acabar, ¡una reflexión!:
No olvidemos que “Mentira confesada es medio perdonada”.





sábado, 15 de agosto de 2015

Las personas tóxicas

Existen rasgos tóxicos que cualquier persona ha podido tener y lo importante es identificarlos para poder cambiarlos gracias a la infinita capacidad de superación personal que existe en el corazón humano:

1.      En primer lugar, una persona que habla en exceso de sí misma y se olvida del otro muestra exceso de ego.

2.      Otra actitud tóxica es la queja constante de quienes tienen un discurso pesimista y negativo. Existen personas que siempre ven el vaso medio vacío y hacen un drama de situaciones cotidianas.

3.      Asumir el rol de víctima con mucha facilidad. Es una forma de querer ser el centro del mundo y de llamar la atención de los demás.

4.      Algunas personas creen que el mundo está en su contra, pero no analizan qué es lo que pueden estar haciendo mal en su comportamiento. Es decir, tener capacidad de autocrítica es el primer paso para cambiar.

5.      La envidia, los celos y la soberbia son como vampiros emocionales que roban la energía de los demás.

6.      Las personas que viven algún tipo de actitud tóxica no son felices porque su modo de pensar les impide vivir en calma y en armonía con el entorno. Sin embargo, conviene destacar, que cualquier persona tiene todos los recursos necesarios para modificar ciertas actitudes y tener más felicidad.

7.      Una persona que sufre la actitud tóxica de la envidia no se alegra con las alegrías del amigo porque, a nivel interno, vive pendiente de su propia carencia.

8.      Una persona que tiene la actitud tóxica del exceso de soberbia es aquella que ejerce el rol de autoridad constante, te corrige incluso cuando no tiene que hacerlo y se comporta como si estuviera en posesión de la verdad. Además, no se permite aprender de los demás y se siente incómoda cuando le llevan la contraria.

9.      Una persona que tiene actitudes que no le dejan ser feliz termina agotada por sus propios pensamientos negativos que se vuelven un disco repetitivo. Una actitud tóxica es la de responsabilizar a los demás de asuntos propios.

10.  Las personas que tienen actitudes tóxicas sufren mucho pero con frecuencia, no demuestran su malestar porque no reconocen sus propios errores. De esta forma, se ponen a la defensiva en las relaciones personales. El primer paso para poder avanzar y pedir ayuda es detectar un área de mejora.

Todo ser humano es digno de amor, respeto y apoyo. Las actitudes que causan infelicidad se pueden corregir y superar gracias a la fuerza de voluntad, al deseo de ser feliz y a la capacidad de cambio que existe en el interior de cada ser que es único e irrepetible. Todo ser humano tiene un valor inmenso lleno de fortalezas y debilidades.  Por tanto, anímate a conquistar tu felicidad.







domingo, 9 de agosto de 2015

El método Estivill

El Método del Doctor Eduard Estivill es uno de los más seguidos actualmente y, según los que lo han probado, funciona en un 95% de los casos. Para él, lo primero es enseñar el hábito del sueño, que dormir se convierta en algo rutinario y mecánico y que no suponga un trauma la hora de irse a la cama. ¿Tu hijo no duerme bien? ¿Quieres probar el método Estivill? Aquí encontrarás sus pautas principales


Niños menores de 3 meses:

-Distinción entre la luz típica del día y la oscuridad propia de la noche. El niño, desde los primero meses, debe asociar que de día hay luz (evitar que el niño duerma durante el día en completa oscuridad) y que cuando es de noche está completamente oscuro (no utilizar durante la noche pequeñas luces o luces indirectas de otras habitaciones).

-Diferenciar el ruido habitual en el día y el silencio que reina en la noche. Durante el día el niño debe aprender a dormir con los ruidos habituales que hay en una casa, voces que conversan, música, ruidos típicos de la cocina, etc. En cambio, durante la noche hay que procurar que los ruidos sean menos intensos, intentando bajar el volumen de la televisión, no elevando la voz... Siempre sin exagerar, no se necesita un silencio sepulcral para que un bebé duerma.

-Establecer la rutina de cada día: un horario ordenado y repetitivo. Es muy aconsejable dejar el baño del niño para antes de su última toma de alimento.

-El niño debe dormir en su cuco o cuna en la misma habitación que los padres pero nunca en la cama con ellos. Se recomienda el traslado del niño a su cuarto a partir de los 3 meses.



De 3 a 6 meses:

-Fijar una hora para ir a dormir diariamente. Se aconseja en invierno poner a dormir al niño entre las ocho y las ocho y media. En verano es mejor retrasarla hasta las nueve de la noche, dado que el día es más largo.

-Establecer una serie de rutinas previas al momento de dormir que deben repetirse a diario. Por ejemplo, leer un cuento antes de ir a la cama, decirle las mismas palabras. Siempre sin juegos ni acciones que puedan excitar al niño en los momentos previos al sueño nocturno. Pueden  emplearse peluches, chupetes… que acompañen al niño mientras duerma.

- Diferenciar su habitación de otras estancias de la casa. Su cuarto es el lugar elegido para dormir, por ello el niño no debe comer en él. Debemos separar así la comida del sueño. 

- Si el niño llora en el momento de dormir, puede deberse a diferentes causas que debemos solucionar antes de volver a acostarlo. Puede que necesite un cambio de pañal, que tenga frío o calor, que la última toma de alimento del día haya sido insuficiente y que el pequeño tenga hambre, que no se encuentre bien de salud, etc.

- En caso de que todo esté correcto y que el niño llore en el momento de dormir, tanto padres como cuidadores no deben acudir al primer llanto, quizá si damos un poco de tiempo no habrá más.


Lo que NO debemos hacer para dormirlo:

-Cantarle
-Mecerlo en la cuna o en los brazos
-Pasearlo en cochecito
-Darle palmaditas o acariciarlo
-Darle el biberón o agua
-Ponerlo en nuestra cama

Si estas recomendaciones fallan... 

En el supuesto de que estas medidas fallen, el Dr. Estivill propone un plan alternativo al que llama la reeducación del sueño. Pasos a seguir:

- Los padres y cuidadores deben mostrar en todo momento firmeza y seguridad ante el niño.

-Reemplazar en la habitación del niño, la figura del padre, la madre o de ambos, utilizando un dibujo, un muñeco, un móvil o un objeto querido por el niño. Explicando al niño que este objeto cuidará de él por la noche.

-Si el niño emplea chupete, dejar varios chupetes sobre la cuna para que pueda encontrar alguno durante la noche.

-Poner a dormir al niño, separarnos de él una distancia prudencial y sin tocarlo desearle buenas noches, con un discurso que dure aproximadamente 30 segundos.  

- Al salir de la habitación, apagar la luz y dejar la puerta abierta.

-Una vez que el niño empiece a llorar, los padres deben permanecer alejados de la habitación y volver a ella, en función de la tabla de tiempos -expresados en minutos- que mostramos a continuación, que irá variando a medida que pasen los días. Cuando toque acudir a consolar al niño, siempre tendrá que ir uno solo, manteniendo una distancia que impida que el niño le toque, y explicándole (en no más de 10 segundos) que sus padres no le han abandonado y que únicamente le están enseñando a dormir.

Día 1ª espera 2ª espera 3ª espera esperas sucesivas
Tabla de tiempos de espera en minutos
1 1 min. 3 min. 5 min. 5 min.
2 3 5 7 7
3 5 7 9 9
4 7 9 11 11
5 9 11 13 13


Inicialmente el bebé no dejará de llorar, pero en la mayoría de los casos después de acudir unas cuantas veces (a veces 2, otras 3, otras más), finalmente el niño deja de llorar. Con el paso de los días hay que acudir muchas menos veces, hasta que finalmente el niño deja de llorar y aprende a dormir solo.


El Doctor Estivill considera que las consecuencias más importantes del mal sueño de los niños son:

 En lactantes y niños pequeños:

 1-Llanto fácil
 2-Irritabilidad, mal humor
 3-Falta de atención
 4-Dependencia de quien lo cuida
 5-Posibles problemas de crecimiento

 En niños en edad escolar

 1-Fracaso escolar
 2-Inseguridad
 3-Timidez
 4-Mal carácter

 En los padres

 1-Inseguridad
 2-Sentimientos de culpa
 3-Mutuas acusaciones de mimarlo (lo que puede erosionar la pareja)
 4-Frustración ante la situación
 5-Sensación de impotencia y fracaso
 6-Cansancio






sábado, 1 de agosto de 2015

Soluciones para el insomnio

Todos hemos tenido dificultades para dormir alguna vez pero el problema es cuando éstas son continuas, cuando afectan a la vida diaria impidiéndonos funcionar correctamente. Muchas veces no sabemos qué hacer o lo que hacemos empeora la situación (probablemente sin que lo sepamos) y a menudo no queremos acudir a un profesional, pues no parece tan grave. Yo hoy voy a daros una lista de consejos dentro de lo que se conoce como higiene del sueño para intentar mejorar los problemas de insomnio.

El insomnio:

La mayoría de gente piensa que insomnio es no poder dormirse, pero no es solo esto, hay tres tipos de insomnio:

- Dificultad para conciliar el sueño al acostarse (insomnio inicial, el más frecuente)
- Despertarse durante la noche (insomnio intermedio)
- Despertarse temprano por la mañana, antes de lo planeado (insomnio terminal)

El insomnio provoca problemas de concentración, somnolencia diurna, irritabilidad y problemas de memoria.

El estrés o ansiedad y la depresión favorecen la aparición de insomnio, así como los cambios en los turnos de trabajo, el cambio de franja horaria y el cambio de rutinas.

Aunque a corto plazo los fármacos son efectivos, la realidad es que a largo plazo no son útiles pues realmente no solucionan el problema y cuando dejemos de tomarlos el insomnio reaparecerá (de hecho el insomnio es uno de los muchos efectos secundarios de rebote al interrumpir algunas medicaciones).

El ritmo circadiano:

El sueño sigue un ciclo de 24 horas, es normal sentir sueño por la noche y ser incapaces de dormir tras 8 horas de sueño. El sueño coincide con periodos de oscuridad. Aún así la tendencia natural del organismo es a tener dos picos de sueño en estas 24 horas, por la noche y luego al mediodía, este es un proceso fisiológico.

El periodo de sueño debería tener una duración de 8 horas (+/- 1 hora). Esto no significa que no haya personas que con 5 – 6 horas se encuentren totalmente alerta al día siguiente, mientras que otras necesiten 10 horas de sueño. Hay muchas diferencias individuales.

La higiene del sueño:

El término procede del siglo XIX donde el término era tan literal que incluso las patas de la cama se sumergían en botes de aceite para que los bichos no subieran, las enfermedades eran más prevalentes así que este término se refería explícitamente a tener un espacio higiénico para dormir.

Hoy en día se entiende como una serie de recomendaciones para controlar y mejorar todos aquellos factores ambientales y conductuales que preceden al sueño y/o que pueden influenciarlo.

Aunque no todos los insomnios son causados por malos hábitos, en población normal la mayoría pueden solucionarse (al menos en parte) con una buena higiene del sueño.

Luego hay insomnios causados por lesiones, dolor, medicación y trastornos (como el estrés postraumático o la depresión) que no mejoraran sólo con una buena higiene de sueño pues hay que tratar el trastorno primario que lo causa también.

Soluciones y hábitos saludables:

- No beber estimulantes: Té, café, coca cola, chocolate… La cafeína puede permanecer en nuestro sistema hasta 14 horas después de ingerido e interfiere con el sueño.
- No hacer ejercicio dos horas antes de dormir pues produce activación fisiológica. Muy recomendable durante el día, sin embargo, pues nos ayudará a llegar más cansados a la noche y tiene grandes beneficios adicionales para el organismo y su regulación.
- No hacer comidas copiosas por la noche pues dificultan el sueño y pueden causar malestar e incluso pesadillas. No irse a la cama hasta pasadas 2 horas de la cena (una vez hecha la digestión). Pero tampoco irnos a dormir con hambre: tomar una fruta o algo muy ligero (galletitas con leche).
- No beber alcohol. El alcohol induce el sueño inicialmente pero induce un sueño muy ligero que luego provocará despertares tempranos o a mitad de noche, con lo cual es contraproducente, además dificulta la entrada en fase REM. Por lo general fragmenta el sueño.
- No fumar (o utilizar parches de nicotina y similares) de noche. La nicotina es un estimulante que puede afectar al sueño.
- No ver la tele, leer, escuchar la radio o hacer otras actividades en la cama. Sólo usar la cama para dormir.
- No quedarse en la cama cuando no podemos dormir. Pensar en algo (que NO sea el no poder dormir u otras preocupaciones) durante 10 minutos máximo, por ejemplo el alfabeto al revés, nombres que empiezan por A… Realizar algún ejercicio distractor. Si no funciona salir de la cama a hacer otra cosa relajante y al notarnos cansado volver. No permanecer en la cama frustrándonos por no poder dormir.
- No hacer siesta. En casos concretos se puede permitir pero con una duración no mayor a 30 minutos y en cualquier caso no esta recomendada en personas con insomnio.
- Si nos despertamos por la noche o tenemos que ir al baño no exponernos a luz fuerte, no encender las luces.
- No quedarnos en la cama pensando en la lista de cosas por hacer al día siguiente. Apuntar la lista antes de irnos a dormir y olvidarnos de ella en la cama. Asegurarnos de tener organizado el día siguiente para poder dormir tranquilos.
- No tener un reloj directamente visible pues eso solo nos creará más nervios si no podemos dormir. Evitar centrarse en la hora, girar el despertador.
- No utilizar el ordenador en las dos horas previas a irnos a la cama. De nuevo produce activación además es estar expuestos a una luz de pantalla.

- SI irnos a dormir siempre a una hora similar y levantarnos a la misma hora independientemente de lo bien o mal que hayamos dormido.
- SI realizar siempre una misma rutina pre-cama en el mismo orden. Esto se debe a que el cerebro asociara estas acciones a la sensación de sueño y llegará un momento en que por si solas lo favorecerán (condicionamiento clásico). Por ejemplo: apagar las luces de la casa, cerrar con llave, ponernos el pijama, lavarnos los dientes, lavarnos la cara, ir al baño y beber un vaso de agua.
- SI exponernos al sol por la mañana. La luz natural ayuda a regular el reloj biológico.
- SI asegurarnos de que haya una temperatura agradable en la habitación y cierta ventilación.
- SI evitar ruidos y asegurar oscuridad en la habitación donde dormimos.

Adicionalmente:

Las personas que se despiertan para ir al baño deben evitar beber muchos líquidos por la tarde.
Tener en cuenta que ciertos medicamentos que tomamos pueden estar afectando a nuestro sueño, leer los prospectos.
Lo más frecuente en casos de insomnio (por el motivo que sea) es que como la persona se despierta muy cansada pero tiene que ir a trabajar o cuidar a los niños, etc… Lo que hace es inflarse a cafés para aguantar, luego al estar cansado hace una siesta y claro al llegar la noche entre la siesta y los cafés y los nervios no hay manera de dormir. Hay que interrumpir este ciclo, vale más la pena estar muertos y no rendir dos días y luego caer fritos en la cama el tercer día que estar eternamente así. Con las acciones antes mencionadas sólo prolongamos el problema. Vale la pena pasar dos días malos si ello nos permite solucionar el problema.

En caso de no mejorar:

El insomnio es muy frecuente y no debemos temer consultar por él, si a pesar de nuestros esfuerzos no conseguimos que mejore debemos acudir a un médico que puede ofrecernos otros consejos y barajar otras posibles causas como alguna enfermedad o desequilibrio hormonal, etc… En caso de insomnio por causas psicológicas que no mejora podemos acudir a un psicólogo quien nos dará herramientas para manejarlo y aplicará técnicas que han demostrado su eficacia en estas situaciones, basadas sobretodo en planteamientos cognitivo-conductuales.